
“El Piadoso”, era el nombre de un buen barrio en la ciudad. Las casas eran amplias y con hermosos jardines al frente que se extendían hasta desbordarse sobre las banquetas, los aspersores se encendían todas las mañanas al mismo tiempo y regaban el césped. Rara vez una nube cubría el sol y los niños siempre jugaban en la cera con sus patines y triciclos. Había muñecas que esperaban tardes enteras sentadas en los columpios y carritos de bomberos que se quedaban en los cobertizos por las noches. Recientemente una nueva familia había llegado al barrio, se trataba de los Claustro. Con tanta felicidad en el exterior, Clemencia prefirió la soledad frente al televisor.¡Salvad al mundo de un terrible final! Gritaba Moisés desde la pantalla, Clemencia suspiró sentada frente a la televisión y entonces el sonido del teléfono robó su atención. Fue Nora, mujer alta y delgada como una vara, pero aun así de muy buen ver, a contestar el teléfono; mientras su pequeña recobraba el interés en el film bíblico del mes.Nora, saludó, bajó la voz y finalmente contestó “No estoy enferma, es otra cosa” sus pequeños ojos se clavaron sobre la espalda de su hija, cuidando que no le prestara atención a su conversación. Puso entonces el teléfono más cerca de sus labios y afirmó: “es embarazo, pero si este bebé nace, el mundo se me acaba”. El mundo se acaba, salvadlo de un terrible final! Insistió Moisés en la pantalla, y Clemencia comprendió lo que tenía que hacer.
Parecía un buen barrio “El Piadoso”, pero llegaron los Claustro.
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Próximo miércoles capitulo doble, descubre el pasado de Nora Claustro y el primer intento de Clemencia por terminar con el embarazo de su mami en “Otro Muerto”
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