Capitulo 6: La naturaleza muerta

 

Una tarde soleada como las demás, Clemencia se imagino en la cima de una montaña, obteniendo el preciado y oscuro secreto que guarda la caja de Pandora, aunque a decir verdad, solo estaba sobre una silla buscando en la alacena un tarro lleno de un extraño polvo blanco. Clemencia bajó de la silla y vertió el especial polvo blanco sobre una taza de café, el cielo oscureció de nuevo para ella y su mirada brillaba, esta vez lograría su meta y el mundo a salvo del fin estaría.

Nora entró en la cocina y saludó con un tierno beso a su hija. Dió un sorbo a su taza de café y luego escupió aturdida “Demasiado dulce, me he pasado de azúcar”, salió después por la puerta principal, rumbo a una cita que desde hace días tenía, mientras Clemencia maldecía.

Ya en el hospital, mientras la preparaban, Nora pudo ver a su bebé a lo lejos, decirle adiós, jamás lo conocería con aquella decisión. El doctor se colocó en las piernas de Nora y le preguntó “¿Lista Señora?”, Nora miró a lo lejos su bebé diciendo adiós de nuevo, luego volvió a mirar al doctor y con la cabeza negó.

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