Capitulo 12: Sólo soy una persona

Todos los días Nora Claustro se levantaba temprano y hacía sus labores antes de medio día, pero, hoy son las 12 P.M. y Nora aún no sacude ni una mesa. Mira por la ventana de la cocina, enmudecida y desalineada. Sostiene en sus manos un papel en el que se lee el mensaje: “Sé lo que le ocultas a tu esposo y mi silencio tiene precio”.
Clemencia se encontraba en el jardín mirando las rosas, Tony Daley y Fidelina se sientan junto a ella. El regordete niño, saca una cajita de cristal de su mochila y advierte a Clemencia “Tienes que devolvérmelo Claustro”. Clemencia coge la cajita y la mira detenidamente, Fidelina replica “¿Y si le pasa algo a tu mami?”, Tony se apresura a contestar “Los papis son inmoribles, tonta”.
Aires fríos y navideños se acercaban cada día a “El Piadoso”, y con ellos malas noticias y amenazas vecinas. Nora lo supo cuando regresaba de un misterioso pendiente y en la puerta de su casa se encontró con Joseph, su viejo amor, su pasado amante. Él, insistente se acercó a ella, rogándole otra oportunidad, un nuevo amor y permitirle ser responsable del pequeño que viene en camino. Pero Nora tenía resuelta ahora su vida, dijo a Joseph que se marchara y remarcó “Octavio le puede ofrecer una vida mejor”. Joseph la miró con un poco de sorpresa, “¿Cómo puedes decir eso?” expresaba su rostro y Nora simplemente completó “Sólo soy una persona y trato de hacer lo mejor”. Entonces Nora despachó fuera de su vida a Joseph dándole un definitivo adiós. Mientras Joseph se marchaba tratando de no mirar atrás, un villancico se escuchaba cantar.


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